Con la gracia de una bruja, Fernanda Laguna practica la creación de espacios. De esos espacios brotan seres inimaginables o fantasiosos y cachivaches mundanos, ellos mismos suficientes. Es una demiurgo gnóstica que impulsa el vacío. Multiplica sus horas y las llena hasta la saciedad con humildes obras de antiarte que se regodean en el derroche de imaginación plasmada. Al mismo tiempo, su ética es ecológica y económica. Ha atravesado las grandes aguas como quien atraviesa las interminables crisis de Argentina, es decir, de la humanidad. Goza del don de la atracción: escenas, contextos, niñas, épocas y gatos gravitan hacia su ser. Y ella, cuerpo leve y sutil, también se deja atraer y orbitar y deambular sin timón por estancias cósmicas. El agua de su cuerpo desborda los ríos y esa alta energía resulta contagiosa. Fernanda Laguna no escribe. Invoca. Shook practica el mimetismo, la transmutación y la traición. No traducen. Divinizan.
Año: 2021, tercera edición 2024
Páginas: 48
Impreso en risografía




